Que emoción se siente volver a encontrarnos en los actos escolares y disfrutar de esos momentos únicos que nos permiten atesorar recuerdos, historias, anécdotas compartidas en cada uno de nosotros.
Al entrar a la escuela, nos preparamos bajo el sonido del himno, donde los colores celeste y blanco nos unen para recordar sucesos, que ocurrieron hace más de dos siglos atrás.
Porque seguramente con nervios o entusiasmo salimos a escena, con bailes, canciones, discursos… los actos escolares dejan huellas.
Desde la escuela enseñar y transmitir ese amor por la patria nos permite invitar a nuestros estudiantes a conocer la historia y poder pensarla hacia adelante. Esos momentos de participación genuina y grupal apuestan a entender el pasado, para pensar el presente y proyectar el futuro, donde la reflexión y la acción se desarrollan en el marco de un proyecto que viene de secuencias previas de trabajo, que de manera interdisciplinaria aborda los hechos en su contexto y que hacen visible que la historia fue hecha por personas, que como nosotros, también hacemos historia.
Con amor, con valores, construimos ciudadanía. ¡Viva la patria!



